In Memoriam de Julia Hermosilla

El sábado 10 de enero de este año que empieza, perdíamos la compañera Julia Hermosilla Cacicedo. Con ella desaparece una combatiente la que desde muy joven participó a infinidad de acciones sociales, poniendo siempre en peligro su vida. Julia colaboró valerosamente al estallido revolucionario de octubre 1934.


Octavio Alberola. Rectificación necesaria a la nota "In Memoriam de Julia Hermosilla"



En 1936, al levantimiento de Francisco Franco contra la Républica, el pueblo en revuelta, la revolución en marcha, Julia con sus veinte años intrépida y decedida se enrola como miliciana. A no tardar en un violento bombardeo, perdio la audición de los dos oídos. A la caída de Bilbao se reune con su familia y tras un gran bombardeo en el puerto al fin logran embarcar dirección Francia, donde una vez llegados no los dejaban desembarcar por "rojos". Finalmente fueron admitidos y tras una estancia de dos meses, Julia y su familia entran de nuevo a Cataluña para seguir en la brecha. Cataluña perdida el exodo los arrastaría a todos a Francia, esta vez con su hijita de meses en brazos.

La familia reunida, junto a su compañero Ángel Aransaez, continuan la acción de cara a España. Julia entra varias veces clandestinamente a España con misiones orgánicas.

En 1963, se trasladaba a Madrid para entregar a los compañeros Delgado y Granado documentación que Roque Santamaria le había confiado. Poco después de marchar, Delgado y Granado eran detendios y asesinados vilmente a garrote vil, el 17 de agosto del 63 por los esbirros a las órdenes del déspota Jefe del Estado.

Julia fue siempre la colaboradora directa de Aransaez, los dos eran uno, la ideología y el amor del uno para el otro fueron ejemplares. Después de la organización de nuestros grupos de Presencia Confederal y Libertaria hoy Agrupaciones Confederales CNT/CGT de España en Francia, asistieron a las reuniones mientras sus condiciones físicas les permitió viajar. Después de la muerte de Áransaez siguiendo la pauta que Ángel hubiera seguido, Julia no dejó de estar en contacto con los grupos. Mas todo apaga y Julia que hasta el año que nos dejamos atrás me escribía, dejo la estilográfica y el sábado su hijo Nayarin, me anunciaba la triste noticia.

Julia fue luchadora y madre, llevando en ella una coraza de sentimientos y espiritualidad. Entregó una parte du su larga vida a un ideal humano, fraterno y de justicia.

Descansa en paz querida Julia, entre aquellos “futales florecidos/ esa frangancia que tuvimos/ cuando el mundo todo era nuestro”

Estos fueron sus escritos en una de las cartas que me escribiera.

Todos os quisimos por vuestra lealtad hacia nuestro ideario y cuanto sacrificios hicisteís por el. Vuestra memoria quedará en nuestro pensamiento

Sara Berenguer

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