La obra ofrece las claves para entender el contexto familiar del « leonés más universal »

« Los Durruti siempre fueron una familia preocupada por la justicia » Martínez Reñones presentó en Barcelona y Zaragoza su libro sobre la emblemática saga

¿Qué llevó a personas de orígenes y extracciones sociales tan diferentes como un vasco-francés de apellido Durruti y un catalán, Diumenge -”luego castellanizado como Domingo-” a establecerse en una ciudad « perdida del Noroeste » como León ? ¿Qué factores se dieron en esta tierra para que apareciera en ella una persona tan extraordinaria como José Buenaventura Durruti, el gran símbolo del anarquismo ibérico e internacional, que dio nombre a una de las principales avenidas de Barcelona y cuyo monumental entierro se convirtió en un impresionante acontecimiento de masas ?


¿Qué llevó a personas de orígenes y extracciones sociales tan diferentes como un vasco-francés de apellido Durruti y un catalán, Diumenge -”luego castellanizado como Domingo-” a establecerse en una ciudad « perdida del Noroeste » como León ? ¿Qué factores se dieron en esta tierra para que apareciera en ella una persona tan extraordinaria como José Buenaventura Durruti, el gran símbolo del anarquismo ibérico e internacional, que dio nombre a una de las principales avenidas de Barcelona y cuyo monumental entierro se convirtió en un impresionante acontecimiento de masas ?

Muchas de esas claves están en Los Durruti, apuntes sobre una familia de vanguardia , el libro que el escritor leonés José Antonio Martínez Reñones presentó los pasados días 6 y 7 de abril en Barcelona y Zaragoza ; no en vano dos ciudades muy fuertemente ligadas a la acción del líder anarquista fallecido en el frente de Madrid en noviembre de 1936. La obra bucea en los orígenes y ramificaciones familiares de esta activa y vigorosa saga, como dice Martínez Reñones, « siempre comprometida con la libertad y la justicia social ».

En concreto, la investigación alcanza a los abuelos paterno y materno del genio revolucionario : Lorenzo, llegado del País Vasco francés « probablemente huyendo de las levas de Napoleón III a la ciudad donde ya se habían establecido unos primos suyos, los Eguiagaray, y Pedro Diumenge, o Dumengue, o Domingo, o Domínguez, traficante transfronterizo entre España y Francia que quizás trató de mejorar su suerte en este otro extremo peninsular », relata Reñones.

Tres factores, en síntesis, vinieron a coincidir para facilitar, en gran medida, la decidida vocación sindicalista y luchadora de los Durruti : « La llegada del ferrocarril y el hecho de que León se convirtiera en importante nudo ferroviario, el desarrollo de la minería con su carga proletaria, y el elemento educativo con la acción decisiva de la Fundación Sierra-Pambley », comenta el autor y editor del libro, quien también recuerda que en Barcelona y Zaragoza ha sido importante recordar esos tres factores para hacerles ver « de dónde procedía Durruti ».

La obra incluye abundantes datos e información registrada en testimonios familiares, partidas de bautizo y defunción, fotografías o sentencias. « Buenaventura fue un hombre tremendamente familiar. El libro muestra algunas cartas inéditas en las que habla de las cosas más cotidianas : él siempre estaba pendiente de su familia leonesa y viceversa. Ellos se muestran orgullosos de él y él, siempre dispuesto a contarles lo que le pasaba ». Es decir, que siempre contó con el apoyo de « la casa más vigilada de León », en expresión de José Antonio Martínez.

Y es que una de las tesis centrales del volumen es que José Buenaventura no constituyó una « rareza » o un « accidente » sino que ya desde niño mamó un ambiente de lucha por los derechos del trabajador y se dio cuenta de las lamentables condiciones vitales y laborales en las que vivían su familia y vecinos. « Su tío Ignacio y su padre Santiago fueron dos de los primeros en agitar el panorama leonés con la huelga de curtidores de 1903 -”explica Martínez Reñones-” y una gran parte de su familia trabajó en el ferrocarril : se les tenía por grandes trabajadores y obreros muy cualificados ; otros intentaron cambiar el mundo desde la pedagogía. Fue una familia de gran vigor ». Sus principios : fe total en la perfección del hombre y el valor y la lucha por alcanzar la « sociedad de hombres buenos ».

E. Gancedo | DIARIO DE LEÓN

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