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MEMORIA LIBERTARIA
Rosado López, Antonio


Nace en Morón de la Frontera en el año 1889, de padres campesinos de muy humilde condición social, pobres y analfabetos naturales de Alcalá del Valle (Cádiz). Con nueve años ya acompaña a su padre en los trabajos del campo, cuando tenía 11 años mueren su padre y su hermana pequeña víctimas de una grave enfermedad quedando la familia en situación de desamparo, recibe instrucción en la sociedad obrera de Morón, en cuyo seno existía una escuela de instrucción primaria para los hijos de los trabajadores, siendo su maestro Abelardo Saavedra Saavedra, que además orientaba la organización obrera.


Rosado López, Antonio
Morón de la Frontera 1889 – Badalona 1978

En 1905 es asaltado el local de la sociedad obrera por las fuerzas de orden público sin mediar ningún conflicto y, después de destruir y llevarse documentación, son clausurados los locales de la sociedad, deteniéndose entre los obreros a la abuela materna de Antonio al haber ocultado en su domicilio a obreros perseguidos junto a Saavedra y Teresa Claramunt, líder anarquista catalana; también fue destruida la redacción del órgano de la sociedad, “La Voz del Terruño”. Cuenta Antonio en sus memorias que cuando como último recurso, la sociedad obrera se veía obligada a declarar la huelga, sin temor alguno a las represalias, toda persona dependiente de un salario, hombre o mujer, abandonaba el trabajo, cualquiera que éste fuera, yendo incluso las mozas del servicio y hasta las amas de leche.

En 1912, ingresa en la Agrupación Socialista de Morón y a la vez se hace cargo de la administración de una Cooperativa panadera creada por dicha Agrupación, destacando por ser un voraz lector de cuantos libros de todas las tendencias y temas caían en sus manos, por lo que en Morón se le puso el mote de “El loco de Morón”. Conoce a Pablo Iglesias en una visita que realizó el fundador de la UGT y el PSOE a Morón. En 1915 abandona la Agrupación Socialista y organiza el Sindicato de Canteros y Leñadores, el de Campesinos y Oficios Varios y un Centro de Estudios Sociales, y comienza a publicar artículos en “La Voz del Campesino”, órgano de la FNOA (Federación Nacional de Obreros Agricultores) de tendencia libertaria, con sede en Jerez de la Frontera y dirigido por el conocido líder campesino Sebastián Oliva, que sería asesinado en julio de 1936 en Jerez por los militares golpistas.

Estando en esa época el movimiento libertario andaluz totalmente desarticulado, sin conexión entre sí e incluso marcado por un fuerte tendencia individualista, Rosado crea una grupo de afinidad con compañeros de Morón al que denomina “Alba Social”, tomando la iniciativa de convocar en 1919 una reunión en su propio domicilio a la que asisten delegaciones de varias provincias andaluzas en donde se toma el acuerdo de organizarse a nivel de toda Andalucía, constituir una Comisión organizadora de Grupos Anarquistas y encuadrarse en las organizaciones sindicales de carácter económico, procurando organizarlas donde no existieran y aceptar los cargos si eran elegidos por los trabajadores asociados; por último, es nombrado secretario general de la Federación Regional de Grupos de Andalucía y publica con la colaboración de su amigo Pedro López Calle, alias Avenir d´Amor, delegado del grupo “Hermanos Unidos” de Montejaque, el periódico “Juventud Rebelde” como órgano de la Federación. Pedro López, que durante la guerra comandaría el cuerpo de milicias destacado en San Pedro de Alcántara, era hermano de Bernabé López Calle, mítico guerrillero libertario antifranquista que después de la guerra comandaría la agrupación de guerrilleros Fermín-Galán en la Sierra de Cádiz y caería muerto en Medina Sidonia en una emboscada de la Guardia Civil en el año 1949.

Su actividad organizativa, el apoyo a los trabajadores de El Arahal para legalizar un Sindicato de campesinos, a lo que se oponían los caciques del pueblo, y la denuncia en el periódico “España Nueva” de las torturas a que fueron sometidos los integrantes de la Junta Directiva del Sindicato por la Guardia Civil cuando se enteran de su legalización, le acarrean un consejo de guerra por “injurias contra el Ejército”, la cárcel y el exilio a Argentina durante los años 1922-1924. En sus Memorias hay un capítulo –todavía inédito- dedicado a sus años vividos en Argentina, con referencias a la actividad sindical en aquel país en unos años interesantes en la marcha del movimiento obrero y formación del moderno sindicalismo. Al volver a España es encarcelado permaneciendo en prisión hasta 1926.

En 1931 la República es recibida con júbilos por los trabajadores moronenses, al igual que los del resto de España. El 1º de mayo una multitudinaria manifestación reivindicativa recorrería las calles del pueblo dando vivas a la libertad y a la República. Rosado es nombrado secretario del Sindicato Campesino de la comarca de Morón de la Frontera, sindicato que asistirá al III Congreso de la CNT en el teatro del Conservatorio de Madrid en junio de 1931, en cuyas actas figura como delegado José Margalef en representación de 2.500 afiliados; y también asistió al IV Congreso de la CNT de mayo de 1936, en este último representado por Rosado, que tuvo una destacada intervención en el dictamen de la ponencia sobre la Reforma Agraria, tanto en su elaboración como en su defensa ante el Pleno del Congreso, que fue aprobada por unanimidad. Es destacable la existencia en Morón del Sindicato Único de la Mujer Obrera, formado por tres secciones y 800 afiliadas, formando con el Sindicato de Campesinos la Federación Local, además de un Ateneo de Cultura y Divulgación Social dedicado a la formación y divulgación cultural.

El golpe militar le coge con su familia en el sanatorio antituberculoso para los trabajadores que había fundado el Doctor Pedro Vallina en Cantillana, al que visitaba frecuentemente debido a que padecía tuberculosis y en el que llegó a trabajar, huyendo al tener noticias de los asesinatos y matanzas que iban perpetrando las fuerzas golpistas de la legión y regulares al ocupar los pueblos. Al llegar a la zona republicana, primero se encargaría de la publicación del órgano de expresión de las milicias titulado “El miliciano”. Más tarde, en el Congreso Regional de Campesinos (FRCA) celebrado en junio de 1937 en Baza, es nombrado secretario general de la Federación Regional de Campesinos de Andalucía y responsable de las Colectividades de Andalucía con sede en Úbeda.

Antonio Rosado desarrollará una excelente labor de organización y administración, llegando a funcionar en la Andalucía republicana 600 colectividades en las provincias de Jaén, Almería y parte de Córdoba, Granada y Extremadura controladas por la FRCA y por la Federación Española de Trabajadores de la Tierra de UGT (FETT), de cuya existencia apenas existen trabajos hechos, entre otras cosas, por la destrucción de la documentación al final de la guerra. Las colectividades eran de carácter forzoso para los grandes latifundios y voluntaria para el pequeño campesino. La FRCA publicó folletos elaborados por Antonio Rosado como los titulados: “Los campesinos de la CNT y el colectivismo agrario” y “Orientaciones a sindicatos y colectividades”; paralelamente, tanto en el periódico “Fragua Social” como en el semanario “Campo Libre”, Rosado publicaría artículos de opinión y crónicas sobre su gestión al frente de la Federación de Campesinos hasta los últimos días de la guerra en 1939.

Al finalizar la guerra es detenido y juzgado en consejo de guerra acusado de “auxilio a la rebelión”. Inesperadamente en junio de 1940 es dejado en libertad con la orden de presentarse en el cuartel de la Guardia Civil los días 15 y último de cada mes y en mayo de 1941 se le notifica que se ha dictado sentencia absolutoria, pasando su expediente al Tribunal de Responsabilidades Políticas al mismo tiempo que se le intenta convencer de que colabore en la organización de los sindicatos verticales fascistas, a lo que se niega. Encontrándose con la salud muy quebrada y su mujer enferma, habiéndosele arrebatado todas sus pertecencias y con su hijo en prisión, consigue trabajo de calero y empieza a redactar sus memorias. En 1974, con 86 años, se ve obligado a dejar su tierra natal y emigrar con su hija y su yerno a Badalona. Sus memorias terminan con un texto de dirigido a los jóvenes españoles de comienzos de esa década, donde habla de la rebeldía, de la necesidad de formarse, etc. Antonio Rosado murió en Badalona 4 años más tarde.

Según el profesor Antonio Miguel Bernal, Premio Nacional de Historia 2006 y prologuista y revisor del texto escrito por Rosado, “Tierra y Libertad. Memorias de un campesino anarcosindicalista Andaluz” (1979), "en Antonio Rosado López se resumen setenta y cinco años de militancia jornalera campesina; militancia de uno de los hombres mejor conocedores del campo andaluz que, a sus conocimientos y práctica directa del quehacer campesino, se unía una formación e información nada comunes. Pero, ante todo y sobre todo, Rosado era un sindicalista nato, uno de los más competentes organizadores que tuvo la CNT en la campiña andaluza; su libro, en este sentido, es una auténtica lección permanente de como abordar la formación de sindicatos jornaleros, de cómo afrontar las situaciones conflictivas de tipo laboral, de cómo conectar con la base y asumir sus problemas, visto desde la perspectiva de una de las experiencias más ricas e inteligentes de un sencillo bracero de Andalucía”.

Fuentes

Antonio Rosado: Tierra y Libertad. Memorias de un campesino anarcosindicalista andaluz. Editorial Crítica 1979.

Angel Sody de Rivas: Antonio Rosado y el anarcosindicalismo andaluz. Morón de la Frontera 1868-1978. Editorial Canena. 2003


Autor: Francisco Pérez Álex

extraido de: www.todoslosnombres.org

 

 





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