Documentos. Informe de la CNT sobre la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937 (I, II, III y IV).

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- Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (I)
- Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (II)
- Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (III)
- Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937


Valencia, 23 de Agosto de 1937

C.N.T.-A.I.T.

COMITÉ NACIONAL
(circular nº 26)

A la Regional de Asturias.


Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (I)

Estimados camaradas :


Después de la disolución del Consejo de Aragón sabéis todos que se han producido algunos incidentes, y para impedir que puedan prosperar las dudas que tengáis sobre informaciones más o menos exactas de la situación, os adjuntamos un informe-denuncia que la Regional de Aragón ha elevado a las Autoridades de la República.

Examinado el mismo, os dará una impresión de la situación de allá.
Por nuestra parte, ya hemos dado las orientaciones precisas para el enfoque de la propaganda y para mañana tenemos organizado un acto en Valencia, en el cual intervendrán tres camaradas de la Regional de Aragón para exponer la gestión de la C.N.T. en el Aragón liberado.

Como podréis observar, la actuación de los militares ha sido tan desplazada de su deber, que se han colocado en una situación difícil.

El Jefe del Gobierno, a la vista del informe, ha dado órdenes para que se investigue y con rapidez se vaya a la aplicación de las sanciones a que hubiera lugar -así por lo menos nos ha comunicado- y dentro de poco podremos comprobar si las palabras se ajustan a los hechos.

Sin más por el momento, os saluda fraternalmente,

Por el Comité Nacional :

Mariano R. Vázquez. Secretario.
Firmado y rubricado.
Hay un sello del Comité Nacional de la CNT



–––––– Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (II)

Informe de los hechos acaecidos en varios pueblos de Aragón
a partir del día 11 de Agosto de 1937 y que el Comité Regional
de la C.N.T. eleva a las autoridades del Gobierno de la República
para su inmediata comprobación y sanción.

 

Las actuales circunstancias por las que la Región Aragonesa atraviesa, nos obligan a dirigirnos en un razonado relato de todos los atropellos que contra el pueblo aragonés se han cometido, a las autoridades de la República, para que en todo momento éstas puedan juzgar de la actuación de ciertas fuerzas del Ejército Popular recientemente llegadas a la retaguardia de Aragón y para que sean sustanciadas enérgicamente por medio de una información amplia, todas las responsabilidades que los atropellos cometidos contra los sufridos campesinos de nuestra tierra y contra la Confederación Nacional del Trabajo y su Comité Regional especialmente, merecen quienes han sido los conquistadores de nuestra Región.


Hacía ya tiempo que una política desleal, demasiado sectaria cifraba sus esperanzas no en mantener la cordialidad más imprescindible entre todos los sectores antifascistas para acelerar el triunfo de la guerra, sino que supeditaba a esta necesidad imperiosa el interés de un partido, que forzosamente había de repercutir en detrimento de aquellos a quienes una diferencia táctica convertía en adversarios. Campo de experimentación de esta maniobra ha sido Aragón. Y como no queremos suscitar enconos ni aumentar divergencias que repetimos son improcedentes en los actuales momentos, nos referiremos escuetamente a los hechos que desde el día 11 de agosto de 1937 han ocurrido en varios pueblos de nuestra Región.

No entra en nuestro ánimo discutir ni calificar la determinación del Gobierno al disolver el Consejo de Aragón y nombrar un Gobernador General para sustituirlo. Simplemente nos ocuparemos de las consecuencias posteriores que ha originado tal medida.

A la llegada de las fuerzas de la 11 División a Caspe, sin la menor comunicación se procedió a ocupar todos los centros políticos y sindicales, excepción hecha de los del Partido Comunista.


Como quiera que esto ya suponía una diferencia en los deberes que el pueblo tiene para con el Ejército, forzosamente hubo de creerse que estas fuerzas realizaban con sus actos una política partidista, no precisamente la que tiene asignada el Ejército que es la de compenetración con el pueblo al que se debe y al que nunca puede esquilmar ni menos hacerle objeto de un trato desigual.

Al posesionarse del local de las Juventudes Libertarias, uno de los oficiales que mandaba las fuerzas, al ver fijada sobre la pared una oleografía del héroe popular Buenaventura Durruti, sin mediar palabra ni existir causa alguna que motivase o justificase tal actitud, puesto que no puede ser justificada, ya que la vida de nuestro malogrado compañero fue entregada en aras de la Libertad de todo el pueblo español, con un palo que llevaba dicho oficial, golpeó la efigie del camarada Durruti, acompañando esta acción con unas palabras soeces que no pudieron entenderse. Este hecho produjo una lógica indignación en los que se hallaban entonces en el local, hasta el extremo de que un soldado de la misma División, temerosamente le hizo observar que su proceder no estaba acorde con las esperanzas que el pueblo español ha forjado en su Ejército. En ese momento, el Conserje de las Juventudes Libertarias, quiso penetrar en el local, impidiéndoselo las fuerzas referidas que se lo llevaron en un coche por la carretera de Bujaraloz, regresando más tarde el coche y sus ocupantes pero no así el compañero mencionado.

Como este mismo compañero tuvo ocasión de percatarse de la acción incivil del oficial de referencia, le hizo ver que su actitud era poco digna y que dejaba muy por bajo el concepto que de la 11 División podían formarse. Por toda contestación, el oficial replicó que igual que hacía con la estampa de referencia, haría con todos los hombres de la F.A.I. y de la C.N.T.


Asimismo en Caspe, se han sucedido una serie de detenciones que siguen manteniéndose todavía. Entre éstas, figuran las del personal del periódico "NUEVO ARAGÓN". Buena parte de los operarios de este diario están incluidos en los llamamientos a filas hechos por el Ministro de Defensa Nacional. La C.N.T. que no ahorra medios para cumplir estas y otras disposiciones emanadas del Gobierno, puesto que comprende que sin ellas no sería posible mantener la contienda contra el fascismo, nada tiene que objetar a estas detenciones. Ahora bien, en Caspe, se publica otro periódico afecto al Frente Popular. Este periódico - "El Día" - se encuentra en condiciones, por lo menos iguales a las del antes mencionado. Su propio Director está afectado por la movilización, debiéndose haber presentado ya en las Cajas de recluta, y gran parte de los trabajadores del mismo deben ser también movilizados. Todos ellos están colocados en ese diario por mediación del Partidlo Comunista, puesto que están movilizados por éste y figuran en una de las Brigadas mandadas por el Teniente Coronel Galán, que opera en el frente de Teruel.

Los coches de la línea de correos, establecida por el Departamento de Transporte del Consejo de Defensa de Aragón, entre Caspe y Binéfar, han sido incautados también por la 11 División.

La compañera Josefina Salavera que se hallaba en cinta, fue detenida y maltratada por las fuerzas de Orden Público, simplemente por el hecho de no querer afirmar lo que su compañero, que se hallaba detenido anteriormente, había negado con insistencia.


Al unísono de esta actuación, otras fuerzas, también de la 11 División se personaron en Alcañiz, con gran aparato de máquinas de guerra. Conocemos por referencias que el mismo día de la llegada fue cursado un telegrama al Ministro de Defensa Nacional, por los responsables de dicha División, en el que se le hacía constar que por no haber encontrado ayuda en la ciudad de Alcañiz, sus fuerzas se habían visto obligadas a acampar en las afueras de ésta, en unos olivares situados a un kilómetro escaso

El cerco de la población se acentuaba cada día más, hasta el extremo de que en el recorrido citado han sido colocadas hasta tres guardias de las mencionadas fuerzas. Ni el Consejo Municipal, ni ninguna de las autoridades de Alcañiz, conocen la menor indicación de los Jefes de la 11 División en el sentido expresado. Nadie recibió petición alguna de alojamiento, lo que prueba que se pretendía realizar un hecho de fuerzas, como después ha sucedido. El Comité Regional de la C.N.T., organismo legal, responsable y representativo de una gran mayoría. de opinión y fuerza en los pueblos aragoneses, ante las contingencias alarmantes que ofrecía la presencia de la División 11 en Caspe y las inmediaciones de Alcañiz, y ante el nombramiento del nuevo Gobernador General de Aragón, se decidió a enviar a Caspe, lugar de residencia de la autoridad máxima de Aragón, una delegación para recabar del señor Mantecón autorización para enviar otras delegaciones a los pueblos de toda la Región, que se encontraban aislados del Comité Regional y que no podían seguir los acontecimientos al momento. Este deseo del Comité Regional, se comprenderá que estaba informado por la necesidad de llevar las precisas consignas a los pueblos, con el fin de que en ellos no se produjeran hechos de fuerza, que todos habríamos tenido que lamentar. El Gobernador General se adelantó a estos deseos del Comité Regional y llamó a sus representantes a una entrevista en su despacho de la Presidencia en Caspe. A ella acudieron los compañeros Francisco Muñoz, Miguel Vallejo y Manuel López, los que después de haber permanecido durante cinco días detenidos y habiendo sido objeto de las mayores vejaciones, que en informe detallado presentamos más abajo, han sido puestos en libertad y reintegrados a sus puestos en este Comité Regional. A pesar de esto, será necesario destacar la gravedad e importancia de este hecho y el abuso de autoridad que supone la retención de nuestros compañeros, de los que durante cuatro días no hemos sabido nada en absoluto. Este Comité Regional hizo insistentes reclamaciones para que se averiguara el paradero de estos compañeros, además del chauffeur que los conducía y del coche, que fue requisado por las fuerzas de esa División que nos ocupa. A tal extremo, este Comité Regional se dirigió al Jefe del Estado, al Gobierno y a las autoridades militares del frente de Aragón, por medio de telegramas, solicitando una intervención rápida para lograr averiguar el paradero de estos compañeros. Hasta el pasado día 15 por la tarde no se supieron noticias exactas del lugar en que se hallaban, que fue comunicado por el Gobernador de Aragón ante las conminaciones que se le venían haciendo, pero de nuevo nos fue comunicado que dichos compañeros se hallaban retenidos por la 11 División, la que negaba toda autoridad al Gobernador General de las provincias aragonesas.

La gravedad e importancia de este hecho no puede escapar a nadie. Si se procede de forma tan ilegal contra la representación máxima Confederal en Aragón, y se la tiene ignorada para todos los compañeros durante tantos días es posible comprender que los pueblos hubiesen podido llegar a adoptar medidas de violencia ante estos atropellos incalificables. Evitar esto y lograrlo como así ha sido, fue el principal objetivo de este Comité Regional.

Aún sin saber el resultado de la entrevista tenida por la antedicha delegación con el Gobernador General, fueron cursadas inmediatamente las oportunas órdenes de que por ningún concepto de que los compañeros de las Comarcas se decidiesen a actuar en ningún sentido, sino que esperasen indicaciones de los miembros que restábamos en libertad del Comité Regional.


Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (III)

He aquí lo que han manifestado los compañeros que durante cinco días han permanecido secuestrados por las fuerzas de la 21 División, al ser puestos en libertad :

"En la mañana del día 12, por acuerdo del Comité Regional, nos trasladamos a Caspe para entrevistarnos con el Gobernador General de Aragón ; como quiera que por razones que se nos dieron no fue posible celebrar la entrevista en dicha hora, se nos indicó que seríamos llamados aquella misma tarde, por cuyo motivo regresamos a Alcañiz para dar cuenta al Comité Regional de nuestra gestión y esperar la llamada del Gobernador. Entre cinco y seis de la tarde, fuimos llamados por teléfono e inmediatamente nos pusimos en viaje hacia Caspe los compañeros Muñoz, López y Vallejo con un chauffeur de la Colectividad de Transporte, observando al pasar por la carretera que las fuerzas de la 11 División comenzaban a tomar posiciones y a atrincherarse.

Llegado a Caspe, nos entrevistamos con el Gobernador General de Aragón, transcurriendo nuestra conversación en términos cordiales. Seguidamente, para darle la seguridad de que nada sucedería en Aragón, se le comunicó que la C.N.T. al día siguiente tenía convocado un Pleno de Comarcales en Alcañiz, para lo cual se le pidieron toda clase de garantías para que los compañeros delegados que viniesen al mismo no fuesen molestados en absoluto. A este respecto, le manifestamos al Gobernador que de no celebrarse el Pleno convocado, la desorientación entre los pueblos cundiría, pudiendo dar lugar, incluso, a que si las provocaciones de que venían siendo objeto persistían, por no haber podido reunirse para tomar acuerdos en uno u otro sentido, se provocase una situación que nosotros estábamos interesados en evitar. El Gobernador tuvo en cuenta nuestras manifestaciones y prometió conceder toda la clase de garantías que nosotros teníamos, dando con esto fin a la entrevista.

Como teníamos en cuenta lo observado al venir a Caspe y los preparativos que la 11 División hacía, solicitamos la autorización correspondiente para poder salir de Caspe con toda clase de garantías que permitiesen nuestro traslado a Alcañiz. Por parte del nuevo Gobernador se nos facilitó un salvoconducto redactado en las necesarias condiciones para que no pudiéramos ser objeto de ningún obstáculo. Con esa confianza nos pusimos en viaje, y, efectivamente, el control de guardias de Asalto que había a la salida de Caspe nos permitió pasar ; pero cuando llegamos al control primero que las fuerzas de la 11 División habían establecido ya en la carretera, fuimos detenidos, obligándosenos a esperar a que se personase en la referida guardia el Comandante que aquella noche tenía a su cargo todas las guardias que en las inmediaciones de Caspe había establecido la 11 División. En esa situación permanecimos dos horas aproximadamente, hasta las once y media de la noche, llegando por fin el Comandante Carretas, el cual, al visar nuestro salvoconducto opuso algunos reparos y nos indicó la conveniencia de que fuésemos a proveernos de otro salvoconducto que ofreciese más garantía. Así lo hicimos, y creyéndonos ya perfectamente documentados, nos pusimos de nuevo en viaje hacia Alcañiz y otra vez fuimos detenidos, haciéndosenos volver a Caspe sin que los controles militares que tenía establecidos la 11 División nos permitiesen pasar. De nuevo en Caspe, nos personamos otra vez en el despacho del Gobernador para informarle de todos los inconvenientes que se nos ponían, y de la escasa autoridad que para las fuerzas de la 11 División ofrecía la firma del Gobernador. El Secretario del Gobernador, que fue a quien comunicamos este último entorpecimiento, se encargó de realizar gestiones para conseguir definitivamente, y por tercera vez, que se nos dejase el paso libre hasta nuestro destino. Ya no nos cupo lugar a dudas de que todo estaba perfectamente normalizado y con el compromiso de los militares para dejarnos pasar, por lo cual volvimos a ponernos en viaje y justamente cuando llegamos al control de referencia de la 11 División, se nos detuvo, pero esta vez con la agravante de no dejarnos en libertad, reteniéndonos hasta el amanecer, a cuya hora, convenientemente escoltados, fuimos conducidos al lugar conocido por la Torre de Bosque, situada a nueve kilómetros de Caspe, a la orilla del Ebro, en la parte Oeste de dicha población, en cuyo lugar, a juzgar por los preparativos que se habían hecho, temimos ser ejecutados sin formación de causa, en la forma más villana y cobarde que concebirse pueda. No fue así, y en su defecto, se nos recluyó en una bodega que chorreaba agua por todas partes y aunque protestamos de aquel trato desconsiderado é inhumano, fuimos advertidos de forma despectiva y violenta para que dejásemos de protestar y penetrásemos en ella. Forzosamente hubimos de hacerlo así y seguramente para que no se nos ocurriese escapar se colocó a nuestra vista un puesto de guardia.
En aquel recinto, hemos permanecido secuestrados cinco días y en este tiempo la mayor parte de ellos hemos visto como desayunaban los soldados sin que a nosotros se nos trajese alimento alguno ; a la hora de comer, excepción hecha de algunos días, se nos han hecho comer las sobras de los soldados que nos custodiaban. No se nos facilitaron mantas ni nada que pudiese preservarnos de la humedad y el agua existente en aquella bodega ; como tampoco se nos daba de comer, tenemos necesidad de protestar enérgicamente del trato brutal de que hemos sido objeto, sólo comparable al que se daba a los detenidos en épocas de cruenta represión dictatorial.


Podemos afirmar, ya que ello ha sido declaración del propio Gobernador General de Aragón, que nuestra detención era ignorada por todos, hasta por los representantes de la autoridad máxima del Gobierno de la República. Tanto es así, que en estas condiciones se ha hecho posible que circulasen infinidad de bulos acerca de nuestra desaparición, bulos que trataron de desvirtuar infructuosamente, sin pruebas ni datos, en el periódico "El Día", de Caspe.

Al cuarto día de nuestro secuestro en aquellos parajes, fue llamado el Secretario General del Comité Regional de la C.N.T., compañero Muñoz, para ser interrogado por un Juez Militar. Aunque de lo declarado no se levantó el atestado correspondiente, es necesario afirmar que se le amenazó de muerte si no respondía afirmativamente a cuanto se le preguntaba. El Juez que le interrogó es capitán y se apellida Terres, el cual se hacía acompañar por un teniente cuyo nombre ignoramos. En este asunto intervenían exclusivamente los Jefes de la 11 División, ya que hasta nosotros llegaron los nombres de Carreras, Líster, Trigo, más el susodicho Terres, como partes interesadas en que nuestro secuestro permaneciese por todos ignorado. Durante el interrogatorio a que fue sometido el compañero Muñoz, se le quiso hacer responsable de cuantos hechos acontecieron en Aragón desde tiempo inmemorial ; se intentó poner en evidencia su calidad de antifascista, obligándolo a relatar minuciosamente la forma en que salió de Zaragoza y el porqué había marchado de la zona facciosa. No fueron tan solo para nuestro compañero Secretario las injurias y los insultos más soeces, sino que el mencionado Juez Militar, Torres, se permitió de un modo insultante motejar de "cobarde e irresponsable" añadiendo a todo ello un léxico plagado de frases groseras, al Comandante Jefe de la 25 División, Antonio Ortiz.


Convencidos de que todas las coacciones y amenazas resultarían vanas para que ninguno de nuestros compañeros cargase con la responsabilidad de hechos que no habían cometido, ni en los cuales tenían participación, el Juez Militar ordenó de nuevo fuese reintegrado el compañero Muñoz a la bodega en que se hallaba recluido con los otros camaradas :

Hay que advertir que ésta misma División tenía otros dos lugares de encierre en los que se hallaban trece detenidos y veinticuatro respectivamente. A uno de los detenidos, el compañero Custodio Gracia, se le ocuparon una cartera con documentación y mil cien pesetas, un encendedor y un cinturón que no le han sido devueltos.

Cuando el Gobernador General de Aragón pudo averiguar dónde nos hallábamos, envió una Sección de fuerzas de Orden Público, mandadas por un Teniente para que fuésemos trasladados a su presencia. Al ser requeridos para que diésemos nuestros nombres al referido Juez, Torres, uno de los guardias preguntó si había alguna novedad, contestándole en un tono airado que había muchas novedades ; entonces, dirigiéndose a nosotros, manifestó que tenía un gran disgusto en dejarnos en libertad y que aunque la partida había sido ganada por nosotros, que tuviéramos en cuenta que cuando nos encontrásemos de nuevo, el que antes disparase sus pistolas sería el que decidiría la contienda. Agregó que su deseo hubiera sido "darnos el paseo", desatándose en improperios y vejámenes para la mayoría de los detenidos que en su presencia nos hallábamos, llegando a calificar de "cabrón, hijo de puta y asesino" al compañero Ramón Royo y dos compañeros más de Oliete, usando el calificativo general de asesinos con el resto de los detenidos, sin que para ello se adujera prueba alguna.


Entre los detenidos había un periodista apellidado Marsach, que habiendo sido herido en el frente de combate y dado de alta en el hospital, a consecuencia de una úlcera, que producto de la herida se le había formado en el estómago, le dificultaba extraordinariamente las digestiones, no pudiendo ingerir, por lo tanto, otros alimentos, que no fuese leche. Mientras permaneció secuestrado no recibió asistencia médica ni los necesarios alimentos que su salud exigían, llegando en las últimas noches de su permanencia en la bodega, a sufrir grandes dolores que para nada tuvieron en cuenta los responsables de la 11 División".

Hasta aquí el informe que nuestros compañeros han dado de su detención y de la que dimos conocimiento mediante telegrama a las autoridades de la República para que se averiguase el paradero de ellos, ya que todo hacía suponer se hallaban detenidos de una forma arbitraria y sin procedimiento legal alguno.




Informe de la CNT tras la disolución por la fuerza del Consejo de Aragón en Agosto de 1937. (IV)

En la mañana del jueves, día 12 (Agosto de 1937), sin mandato legal ni orden alguna que justificase tal actitud, irrumpieron el domicilio del Comité Regional de la C.N.T. gran cantidad de fuerzas de la 11 División, al frente de las cuales iban un Comandante, apellidado Arroyo y un Comisario político de uno de los Batallones de la 100 Brigada Mixta, los que procedieron a efectuar un registro en dicho local, siendo advertidos por los compañeros que restaban del Comité Regional, que debían llevar orden expresa y escrita de verificar tal registro, suscrita por la autoridad civil a cuyo fuero, como paisanos, nos hallábamos sometidos.

Por lo tanto, el que fuesen fuerzas militares las que realizasen tal diligencia, fue motivo para que se consultase al Gobernador General de Aragón, el cual, por teléfono y en presencia nuestra, desautorizó a los oficiales que mandaban las fuerzas que habían entrado en nuestro domicilio social y advirtió que de ninguna forma se llegase a la incautación o clausura del referido Centro. A tal medida, el Comisario antedicho manifestó que a él no le importaba nada en absoluto el Gobernador General, ya que tenía órdenes secretas que forzosamente había de cumplimentar. Horas después secundaron la labor de los elemento militares, fuerzas de Orden Público, que prosiguieron la labor iniciada por aquellas, practicando detenciones y encontrando algunas armas en el local.

A la vez se procedía en todos los centros sindicales de la C.N.T. - F.A.I. y Juventudes Libertarias, a efectuar idénticos registros y detenciones de los compañeros que en ellos se hallaban.

En la tarde del mismo día, encontrándose reunidos en la Casa Consistorial el Consejo Municipal en pleno, para tratar de la contestación que tenía que enviar al saludo que el Gobernador General de Aragón había remitido al Consejo Municipal de Alcañiz, se presentó un Comisario con fuerzas a sus órdenes y exhibiendo una autorización del Juez de Instrucciones de la Plaza, procedieron a efectuar un cacheo en todas las dependencias del referido Consejo, notificándoles que mientras no se diesen por terminados los cacheos permanecían detenidos los Consejeros en el Salón de Sesiones donde se hallaban. Una vez terminado el registro, se les comunicó que quedaban detenidos y a disposición del Gobernador por haberse encontrado determinada cantidad de plata en monedas de cinco pesetas, cantidad que el Consejo Municipal había llevado repetidas vaces al Departamento de Hacienda del Consejo de Aragón en Caspe para que en él le aclarasen el alcance de la disposición que prohibía tener plata. Después de permanecer detenidos en el Consejo Municipal durante más de cuatro horas, una Sección de guardias de Asalto los trasladó a Comisaría y de allí a la cárcel. Al día siguiente vino el Juez a tomarles declaración para determinar si había lugar a procesamiento ; seguidamente fue llamado y trasladado de la cárcel al Consejo Municipal el Presidente destituido para que ante una Comisión Gestora nombrada, según acreditaban sus credenciales, por el Teniente Coronel de la Plaza, hiciese entrega de los fondos municipales. Dicha Comisión Gestora está integrada por cuatro Consejeros : Ángel Sanz Navarro, de Izquierda Republicana ; Pascual Noguera Gómez y Angel Sánchez, por la U.G.T. ; y. Fabián Gil Barberán del Partido Comunista, haciendo constar que de esta Comisión, solamente hay uno que sea vecino de la localidad. Con los Consejeros fue detenido también todo el personal empleado en las oficinas y dependencias del Consejo Municipal.

En último registro practicado en el Comité Regional de la C.N.T, dio como resultado el hallazgo de una cantidad aproximada de doscientos jamones, que obraban en poder de dicho Comité como depósito del pueblo de Segura de Baños, que había tenido que ser evacuado hacía unos meses por hallarse enclavado en la línea de fuego de determinado sector del frente aragonés. Como de dichos jamones existían en poder del Comité Regional a la vez que en el del Consejo Municipal del mencionado pueblo recibo de la entrega de los mismos, que deberían ser devueltos cuando el citado Consejo Municipal estimase necesario. Los compañeros del Comité Regional no creyeron oportuno oponerse a la incautación practicada por las fuerzas de la 11 División, ya que comprendían que ni aún él tenía autoridad y derecho para disponer de los mencionados jamones.


Con este hallazgo se ha especulado de una forma deplorable e insultante contra la moralidad y honradez de la Organización Confederal, ya que sabiendo como se advirtió a las fuerzas que se los llevaron, que dichos jamones pertenecían a los evacuados del referido pueblo de Segura de Baños, estas los exhibieron amontonados en el patio del Comité Regional, creando en el pueblo una aversión hacia las compañeros del Comité Regional. Al mismo tiempo se recrudecía la persecución más sañuda contra los componentes de dicho Comité así como la de todas las compañeras y familiares, entre ellos buen número de niños que sin ninguna consideración fueron detenidos y conducidos a la cárcel, donde han permanecido dos días. Las mismas fuerzas, después de destrozar las paredes y el suelo del edificio, desvalijaron todas las Secretarías y habitaciones particulares, destrozando algunos muebles y llevándose ropas de uso personal así como diez máquinas de escribir y otros enseres de las Secretarías. Esas mismas fuerzas se atrevieron a abrir la correspondencia dirigida al Comité Regional en presencia del compañero Contador. También se incautaron las fuerzas de la 11 División de siete automóviles, una camioneta y dos motocicletas, propiedad de este Comité Regional y de los cuales existían patentes extendidas por la Delegación de Hacienda del Gobierno de la República en Castellón. Igualmente se han incautado de todas las cabezas de ganado lanar pertenecientes a la Colectividad de pastores, sin tener para nada en cuenta las constantes disposiciones que las autoridades de la República han dictado relativas a la reproducción y limitación del consumo de ganado.

Todos los detenidos han sido objeto del peor trato y de los mayores insultos contra sí y sus familiares pronunciados por las fuerzas de la 11 División que se han comportado de una manera incivil para con el pueblo de Alcañiz. Algún compañero, entre ellos Ramón Jallo, han escuchado de labios del propio Comandante Jefe de la citada División, Líster, amenazas de muerte.

Se ha procedido igualmente en Alcañiz, por parte de la 11 División la requisa de cuantos vehículos poseía la Colectividad de Transportes y a la intervención de los talleres en los cuales se hacen ahora las reparaciones de los coches de la 11 División, dejando sin servir las atenciones necesarias de los pueblos cercanos y la localidad, que no pueden suministrarse de los víveres necesarios, creando con ello un grave problema de hambre en los pueblos.


Tenemos datos elocuentes de cuanto en otros pueblos de Aragón ha acontecido, no solo por ésta, sino por otras Divisiones o Brigadas igualmente comprendidas en el Ejército Popular Regular.

En Esplús, fuerzas de la 27 División, entraron desplegadas en guerrilla y haciendo fuego contra unos campesinos que se hallaban trabajando en la huerta. Seguidamente practicaron diversas detenciones, entre ellas la de varios milicianos de la 127 Brigada Mixta, que se hallaban con permiso en dicho pueblo.

En Alcolea de Cinca, fuerzas de la misma División, procedieron a la detención de los miembros del Consejo Municipal, exigiéndoles a la vez, que fueran entregadas la mitad de las verduras y cincuenta litros de leche diarios. Un local habilitado para los ancianos de los pueblos próximos al frente, refugiados en el mismo y debidamente atendidos por la Colectividad, fue incautado por las mismas fuerzas arrojando a la calle sin la menor de las consideraciones a los ancianos que en él se hallaban. También se incautaron de los Locales de los Sindicatos, Juventudes Libertarias, destrozando las banderas y colocando una marxista en el local de las Juventudes Socialistas Unificadas, creadas en aquella misma fecha.

En Barbastro, el día 13 de madrugada, fuerzas de Orden Público, con elementos civiles del Partido Comunista, tomaron por asalto la casa. C.N.T.-F.A.I, incautándose de ella las fuerzas mencionadas que la habitan actualmente, llevándose detenidos a todos los compañeros que en ella se hallaban. El resumen total de detenciones practicadas asciende a más de sesenta.

En Monzón, las mismas fuerzas se incautaron de los locales de la C.N.T. y detuvieron a todos los miembros del Consejo Municipal de la Localidad, trasladándoles a Barbastro, donde fueron encarcelados los representantes de la C.N.T. en el Consejo y puestos en libertad los de la U.G.T.

El día 12 del mes en curso, se personaron en el pueblo de Angues, fuerzas pertenecientes a la 133 Brigada Mixta. Un kilómetro antes de llegar al pueblo apagaron las luces de los camiones y procedieron a desplegar en guerrilla, como si se tratase de la ocupación de algún pueblo de la zona facciosa. Hacemos constar que en el citado pueblo se hallaban de guarnición las fuerzas de la Sección Cuerpo de Tren y Compañía de Intendencia de la 127 Brigada Mixta. Personadas las fuerzas de la 133 Brigada en el pueblo, procedieron en primer lugar a efectuar un registro en el local del Sindicato Único de Trabajadores de la C.N.T., incautándose de un aparato de radio y una máquina de escribir, destrozando por completo las alegorías y Biblioteca existentes en el mismo. Después procedieron a la busca y detención de los compañeros que constituían el Consejo Municipal, siendo detenidos cinco de ellos. Posteriormente y sobre las doce de la noche emplazaron en la plaza del pueblo cuatro ametralladoras frente a lo que antes fue iglesia, convertida hoy en almacén de víveres que se hallaba custodiado por fuerzas de la 127 Brigada, a las que invitaron a retirarse del local y a que les hicieran entrega de las llaves del mismo.


Las fuerzas que ocupaban el almacén de Intendencia, naturalmente, se negaron a acceder a tales pretensiones, ya que las fuerzas que tal cosa pretendían no llevaban ni tan siquiera orden expresa por escrito del Jefe de su Brigada para hacerlo. Durante la noche y día siguiente se continuaron practicando los registros en domicilios y centros de consumo, apoderándose en el almacén del Comité Comarcal de Colectividades de treinta sacos de azúcar, algunos kilos de café y buen número de aves de corral que se habían llevado de los domicilios de algunos ciudadanos. A las cinco de la tarde del día 13, marcharon del pueblo las referidas fuerzas, dejando en el vecindario, al igual que en todos los pueblos por donde pasaron, un recuerdo nada grato por los robos y atropellos de que hicieron objeto a sus habitantes. Y por último, en la mañana del día 14, sobre las nueve horas, un nuevo grupo de soldados de la misma Brigada, se presentó en los locales de la Colectividad, y encañonando a dos ciudadanos inútiles que se hallaban haciendo la distribución de los alimentos, se llevaron la única máquina de escribir que quedaba en el pueblo, completando así el saqueo del día anterior.

Otro hecho lamentable ocurrió en la Comarcal de Mas de las Matas. Cuando de este pueblo se dirigían a Alcañiz cuatro guardias de orden público del Consejo de Aragón, al llegar a las inmediaciones de esta última población, las guardias que minutos antes se habían establecido en la carretera los detuvieron, conduciéndoles al Cuartel General que la 11 División tenía instalado en la carretera de Alcañiz a Caspe. Como estos compañeros eran custodiados por un coche que marchaba ante ellos, con fuerzas de la mencionada división, supusieron -y para suponerlo tenían suficientes motivos por la actitud nada correcta de quienes los detuvieron- que iban a ser fusilados. Bajo tal impresión, dos de ellos se lanzaron del coche en marcha, yendo a caer en las cuneta de la carretera y aprovechando la oscuridad de la noche pudieron escapar. Los otros dos, continuaron su marcha, en el coche, sin que hasta la fecha se tengan noticias de su paradero.

Del pueblo de Valderrobres, fueron detenidos los compañeros Jacinto Prades, Manuel Cardona y Sebastián Boltaina, los cuales se dirigían a Alcañiz con objeto de adquirir abonos para la próxima siembra. A su llegada a Alcañiz fueron detenidos, conducidos al Cuartel General de la 11 División y enviados más tarde al lugar donde se hallaban secuestrados los compañeros del Comité Regional, donde permanecieron hasta que fueron puestos en libertad estos últimos. Por referencias, sabemos que quien efectuó la detención de estos compañeros y la incautación del coche que los conducía fue un capitán apellidado Benages.

En Montalbán, fuerzas de la 30 División practicaron registros en los centros sindicales y en el Consejo Municipal, procediendo a la detención de varios compañeros y miembros del Consejo.

En Utrillas, se repitieron por las mismas fuerzas los registros y las detenciones.

En Escucha, prosiguió el registro de los centros sindicales y Consejo Municipal, de los cuales se llevaron los muebles y las máquinas de escribir. Fueron detenidos todos los componentes del Consejo Municipal, concediéndose después la libertad solamente a los representantes de la U.G.T. en el Consejo.


En Palomar de Arroyos, se practicaron igualmente registros y detenciones, entre ellas la del Presidente del Consejo Municipal, llegando en los registros a llevarse como objeto delictivo unos pendientes de niña, de la hija del Conserje del Sindicato.

En Muniese, fuerzas de la 27 División, que hace un tiempo se hallan descansando en dicha localidad, realizan constantemente una labor destructora de las Colectividades. Días pasados los Jefes de dicha División, organizaron un mitin invitando al pueblo, que se percató de la maniobra que con el acto se perseguía y no acudió, motivo por el cual fue suspendido el anunciado mitin.

En los pueblos de La Hoz de la Vieja, Alcaine, Josa y Obón se practicaron registros que dieron por resultado el hallazgo de algunas escopetas viejas.

En Blesa, fuerzas de la misma División, durante la noche, se dedicaron a enbadurnar las paredes del pueblo, con inscripciones despectivas para la C.N.T., la Revolución y las Colectividades. En dicho pueblo y la misma noche en que realizaban lo anteriormente expuesto, se llevaron un carro que efectuaba el reparto de carne de la Colectividad y pintaron sobre su toldo un gallo y debajo la inscripción "Esto es el Comité de la C.N.T.". Los compañeros del pueblo trasladaron el carro al Jefe de la 27 División, para que castigase a quienes se mofaban y desprestigiaban a una Organización responsable. Disimulando mal la satisfacción que le producía aquel hecho, éste les contestó, que no podía hacer nada en aquel asunto, que no era de su competencia.

Estas son las pruebas concluyentes que el Comité Regional de la C.N.T. en Aragón, presenta a las autoridades de la República para que se sancione a los que de forma tan incorrecta se comportan con los campesinos que se esfuerzan constantemente para que nada falte en los frentes de guerra y en la retaguardia. El resultado de este desenfreno, solo comparable a la actuación vandálica de las fuerzas represivas que asesinaron al proletariado astur en la gesta heroica de Octubre de 1934, o a las prácticas que se suceden cuando las hordas franquistas irrumpen en los pueblos españoles, al que la pasión impulsó hacia límites insospechados y ante el cual el pueblo aragonés contuvo su justa indignación y adoptó una actitud excesivamente atenta a los frentes de lucha, que los obligados a mantenerla no supieron o no quisieron respetar, no tardará en observarse. Conocemos lo bastante a los pueblos aragoneses para poder afirmar que si en Aragón no cesan las provocaciones y las injurias que contra el pueblo y la Organización confederal se cometen, si no se sanciona con energía a los que tan indignamente procedieron, si no se liberta a los que el terror mantuvo presos, si no se reivindica plenamente la dignidad de una Organización mancillada por la maledicencia y las maniobras elevadas a odio, si no se restituyen todos los efectos y armas incautadas al pueblo, si no se garantiza el normal desenvolvimiento, dentro de la ley, de nuestra Organización, si no se respeta nuestra obra y nuestros hombres, estamos seguros que los trabajadores aragoneses formarán un concepto demasiado desfavorable de quienes, teniendo obligación de administrar justicia, se dedicaron a favorecer el crecimiento innoble de un partido, que incapaz de lograr adeptos por el convencimiento, han preferido tenerlos por el terror y la calumnia.

Y mientras a nosotros, repetimos, no so nos asegure un normal desenvolvimiento de todas nuestras lícitas y necesarias actividades, no podremos hacernos responsables ni evitar que los acuerdos que nuestra Organización adopte en un plano nacional sean interpretados torcidamente por los pueblos que se hallan hoy privados de comunicación, de militantes, de vehículos, que unas Brigadas más interesadas en servir las inconveniencias de un partido que de las de la lucha contra el fascismo les privaron en absoluto de todo ello.

Con toda la serenidad de que podemos hacer gala en estos momentos, con toda la energía de que hasta hoy no hicimos uso, en aras de la cordialidad antifascista que más que nunca estamos dispuestos a mantener, exigimos que cese la persecución de nuestros militantes, la clausura de nuestros centros ; que se restituyan todos los objetos, locales y valores incautados y se apliquen enérgicas sanciones a quienes practicaron y fomentaron los actos de barbarie que invitamos a las autoridades, a quien nos dirigimos, a que sean comprobados con toda urgencia.
Nada más. Esperamos que se resuelva inmediatamente este enojoso asunto de la actualidad aragonesa, teniendo siempre en cuenta la realidad de nuestros frentes que resulta monstruoso y criminal dejar desatendidos para dedicar a las fuerzas del Ejército Popular a mantener e introducir una política que el pueblo repudia porque para truncar sus libertades y sus conquistas parece ser nacida, ya que en lograrlo cifra sus mayores afanes.


Por el Comité Regional.

El Secretario.
Francisco Muñoz.
Alcañiz, 18 de Agosto de 1937.


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