cabecera  

- Memoria Libertaria

noticias memoria


llama
Jornadas Revolución Libertaria en Madrid

 

Día 22: la 4ª jornada propició un animado debate sobre la vigencia del Movimiento Libertario
El viernes 22 era uno de los días más esperados de las Jornadas sobre la Revolución Libertaria. El debate abierto se presentaba como una estupenda oportunidad para que todos compartiéramos nuestra visión sobre “la idea” y explorásemos, de un modo cordial, nuestras diferencias de criterio (como sabemos, hay tantos “anarquismos” como anarquistas), a la par que profundizamos en lo que nos une. Tal y como se desarrolló el debate, por su interés, por la diversidad de opiniones que se expresaron y por el buen ambiente reinante en la sala, podemos decir que cumplió con creces las expectativas de todos y todas.

Abrieron la sesión Rafael Cid, periodista e investigador, y Carlos Ramos, responsable de la Fundación Salvador Seguí, que nos ofrecieron algunas pistas para centrar el debate. Carlos Ramos explicó que, en su opinión, antes de hablar de la vigencia del Movimiento Libertario, habría que hablar de la vigencia del pensamiento libertario (el “motor” de este movimiento), y para hablar de éste tendríamos que romper los esquemas en los que se ha movido el debate hasta ahora y su manifiesto encorsetamiento. Ramos entiende que el pensamiento libertario se asienta sobre tres ideas-fuerza: la libertad (y su defensa a ultranza en sus dos vertientes: individual y colectiva), la participación/cooperación, y la ética libertaria. Todo lo demás es la aplicación práctica de estas tres ideas. La defensa de la libertad daría lugar a la desconfianza hacia la política, el ideal de cooperación tendría como resultado el apoyo mutuo y la ética libertaria nos lleva a la convicción de que el fin en ningún caso justifica los medios (“sólo se puede llegar a la libertad a través de los caminos de la libertad”). Carlos Ramos insistió también en que “en el pensamiento libertario hay que romper una lanza por la heterodoxia” y definió al movimiento libertario como la “expresión organizativa de aquellas necesidades que a lo largo de la historia han podido descubrir los libertarios”. Terminó su intervención afirmando que las ideas libertarias han penetrado en un montón de estructuras sociales, lo que le da motivos para ser optimista.

Rafael Cid comenzó afirmando que la prueba de que el movimiento libertario está vigente era que estábamos todos allí reunidos. Dicho esto, manifestó su deseo de ir “a la contra” en su exposición. Cid opina que vivimos demasiado de los “padres fundadores”. Hay mucha “indigencia” ideológica, y eso se traduce en que somos poco visibles. Esto ocurre a pesar de que en la actualidad hay bastantes pensadores que, no siendo libertarios, hablan de cosas que, según Rafael, son interpretaciones del movimiento libertario (P. ej.: Petit y el concepto de que hay libertad cuando no hay dominación).

Cid destacó tres temas que han marcado este “zig-zag” que ha impedido hacernos más visibles: 1. Lo relativo a la violencia, que considera “una lacra”, no porque la rechace, sino porque entiende que se debe utilizar sólo cuando ésta es legítima, pero en ningún caso convertirla en una seña de identidad, ya que esto da lugar a una imagen fácilmente manejable. 2. El tema de la democracia. Según Rafael, no lo terminamos de asumir como un concepto positivo en sí mismo. “La democracia es la acción directa”. Lo que pasa es que “lo que hay ahí fuera no es democracia: el anarquismo es la máxima expresión de la democracia”. 3. El Estado. Nuestra visión del Estado es, según el compañero Cid, consecuencia de que sigamos aplicando los esquemas del siglo XIX. Pero ahora las cosas han cambiado y hay mejores condiciones. En la actualidad estamos luchando porque no se desmonte el Estado del Bienestar, lo que nos lleva a la contradicción. Esto ocurre quizá porque no hemos sabido ver la evolución del Estado, lo que nos sitúa en el peligro de que algún pensamiento neomarxista usurpe nuestros caminos. Y es que “aun no hemos visto en profundidad la diferencia entre lo público y lo gubernamental”.

Tras estas exposiciones, inició el debate el historiador y ponente en estas jornadas Frank Mintz que, pese a coincidir en bastante de lo manifestado por Cid, no estuvo de acuerdo en lo relativo a la “indigencia” ideológica, ya que el Neoliberalismo está demostrando que volvemos al siglo XIX. Mintz piensa que el pensamiento de Bakunin es totalmente actual, y manifestó que siente mucha antipatía hacia los pensadores de hoy en día que hablan de lucha contra el poder y no citan a Bakunin. Terminó reivindicando a Noam Chomsky como autor actual puntero en el pensamiento libertario.

El debate se animó, abordando el público asistente los temas de la necesidad de “bajar” a la realidad y no quedarnos en la teoría, la violencia (con opiniones en diversos sentidos) y qué hacer como libertarios en la sociedad actual. Todos coincidieron en la vigencia actual del movimiento libertario, aunque reconociendo bastantes asistentes que estamos en horas muy bajas. También se apuntó que las organizaciones están muy pendientes de la lucha sindical y no tanto del debate acerca de estos temas.

El compañero Octavio Alberola destacó nuestra aspiración a ser libres siendo todos libres: luchamos no sólo por nuestra libertad, sino por la libertad de todos, como condición para ser realmente libres. También subrayó nuestra aspiración a compartir nuestras vivencias con los demás: el apoyo mutuo. En la base del movimiento libertario están estos dos elementos. Octavio apuntó que nadie puede hacer una definición perfectamente acotada y definitiva del anarquismo para ofrecerla a los demás, sino que está en constante evolución. Piensa asimismo que el movimiento libertario está vigente, puesto que sus valores cada vez están más presentes en la sociedad. Sólo hay que leer los periódicos. Los libertarios, concluyó, tenemos que sentir que formamos parte de una aspiración colectiva de la sociedad: el deseo de libertad. Y nadie es propietario de las ideas libertarias: es libertario quien practica el apoyo mutuo. No es tan importante que seamos más o menos libertarios, sino que las ideas calen en la sociedad.

Como de costumbre, pese a que esta vez se contaba con más tiempo para el debate, las dos horas pasaron volando. Podríamos haber seguido hablando durante horas y horas tan a gusto. De todas formas, todos nos fuimos con buen sabor de boca por el interés de los temas tratados y por el buen ambiente en el que transcurrió el debate, lo que confirmó una vez más el éxito de estas Jornadas.


Habla Rafel Cid


Habla Carlos Ramos



Imágenes: David Fernández


Textos: Roberto Blanco


Portafolio






pie