MANIFIESTO en pro de la Recuperación y Homenaje de Melchor Rodriguez

MELCHOR RODRIGUEZ, “El ángel rojo”.

MANIFIESTO en pro de la Recuperación y Homenaje de Melchor Rodriguez, y que en el próximo mes de Abril queremos iniciar con algunos actos (Conferencia) en Sevilla, para sacar de la sombra su nombre, su rostro y también sus actos. El Manifiesto se trata de divulgarlo, ya sea a traves de correo electrónico o haciendo fotocopias, para que una vez rellena se nos envie a este Grupo, al igual que en otras ocasiones hemos realizado. )descárgalo de la web)- Esperamos vuestra colaboración, ya sea firmando, divulgando o asistiendo a los actos (de los que os informaremos en su momento una vez se confirmen todos los pormenores). _ Cecilio Gordillo, Coord. "RAMSA" de CGT.A


Más de 70 años después del comienzo de la revolución y guerra civil española, en este tiempo de memorias y olvidos, personas y colectivos queremos reivindicar la figura del anarquista Melchor Rodríguez García (Sevilla, 1893- Madrid 1972). Melchor Rodríguez, exnovillero, oficial chapista, afiliado a la CNT y la FAI, tuvo la más extraordinaria de las actuaciones que se pueden tener en una guerra : la de salvar vidas de sus enemigos.

Melchor, hijo de familia humilde y huérfano desde los 10 años (su padre murió en un accidente laboral en el puerto de Sevilla), tuvo que emplearse pronto en los talleres de calderería y ebanistería sevillanos, ocupación que simultaneó con su deseo de triunfar en el mundo de los toros, donde llegó a novillero. Retirado de los ruedos por una mala cornada, su afiliación a los sindicatos libertarios le hizo ser perseguido y tener que emigrar a Madrid al principio de los años 20 del siglo pasado, donde se empleó como oficial chapista.

Encarcelado una treintena de veces con la dictadura de Primo de Rivera y la II República, la atención a los presos fue una constante de su existencia. Tras el estallido de la guerra civil, pronto pudo dedicarse a aplicar sus ideas de anarquista humanitario, sacando a centenares de personas de derechas de las checas y refugiándolas en su casa. Ayudado por algunas personalidades y cargos republicanos fue nombrado Delegado especial de prisiones de la II República en noviembre de 1936 por el Ministro anarquista Juan García Oliver. Desde ese puesto detuvo las sacas y los fusilamientos en la retaguardia madrileña, salvando a miles de personas entre sus adversarios ideológicos.

Melchor Rodríguez fue una figura clave para devolver a la República el control del orden público y las prisiones. No solo luchó contra una multitud en la cárcel de Alcalá que pretendía tomarse por su mano la justicia tras un bombardeo de los rebeldes, sino que aseguró el orden en las cárceles y devolvió la dignidad a la justicia. Bajo su mandato mejoraron las condiciones de los 11.200 reclusos de Madrid y su provincia, hasta el punto que los presos comenzaron a llamarle “El Ángel rojo”, calificativo que él rechazaba. No fue sólo Melchor él único que quiso enfrentarse a esa locura colectiva que es la guerra, pero su labor en esos tiempos difíciles destaca con luz propia, sobre todo porque para ello tuvo que sortear un sinfín de peligros y penalidades y arriesgar varias veces su propia vida en el empeño.

La labor de protección a los amenazados y perseguidos, prosiguió tras su cese de Prisiones y su nombramiento como concejal de cementerios del ayuntamiento madrileño. Desde ese puesto auxilió a las familias de los fallecidos para que pudieran enterrar con dignidad a los muertos y poder visitarlos. Ayudó en lo que pudo a escritores y artistas y autorizó que su amigo Serafín Álvarez Quintero pudiera ser enterrado con una cruz en la primavera de 1938. Melchor Rodríguez fue de facto el último alcalde de Madrid durante la República y recibió el encargo, el 28 de febrero de 1939 por el Coronel Casado y Julián Besteiro del Consejo Nacional de Defensa, de la entrega del consistorio a las tropas vencedoras y presidió el traspaso de poderes durante dos días –aunque su nombre no quedara reflejado en ningún acta o documento- intentando que en todo momento las cosas trascurrieran pacíficamente.

Finalizada la guerra, la labor de Melchor no solo no fue reconocida, sino que se le sometió a la misma represión que cayó sobre todos los derrotados. Al poco tiempo fue detenido y juzgado en dos ocasiones en consejo de guerra. Absuelto en el primero de ellos y recurrido éste por el fiscal, fue condenado, en un juicio amañado, a 20 años y un día, de los que cumplió 5. Cuando salió en libertad provisional de la prisión del Puerto de Santa María donde cumplió la condena, Melchor Rodríguez tuvo la posibilidad de adherirse a la dictadura instaurada por los vencedores y ocupar un puesto –que le ofrecieron- en la organización sindical franquista o bien vivir en un trabajo cómodo ofrecido por alguna de las miles de personas a las que salvó, opciones que rechazó. Antes al contrario, siguió siendo libertario y militando en CNT, actividad que le costó entrar en la cárcel en dos ocasiones más. Siguió actuando a favor de los presos políticos, utilizando para ello los amigos personales que tenía en el aparato de la dictadura, a pesar de las críticas recibidas por ello de algunos de sus mismos compañeros o desde la izquierda.

Su misma muerte, el 14 de febrero de 1972, fue una muestra de su vida. En el cementerio, ante su féretro se dieron cita cientos de personas entre las que se encontraban personalidades de la dictadura y compañeros anarquistas. Fue el único caso en España en el que una persona fue enterrada con una bandera anarquista durante el régimen del general Franco.

Hoy, más de 35 años después de la muerte de Melchor Rodríguez queremos reivindicar su figura y propagar su ejemplo. La labor de Melchor, a lo largo de toda su vida, dignifica al ser humano y es –como otros muchos hombres y mujeres de izquierda- un ejemplo que merece ser tenido en cuenta en este tiempo de intolerancias y sectarismos. Como él afirmó repetidas veces, “se puede morir por las ideas, nunca matar”. Injusta o intencionadamente olvidado, los abajo firmantes reivindicamos su figura y su ejemplo y pedimos apoyo a personas, entidades, organizaciones e instituciones, para realizar un acto nacional de homenaje donde lo importante no sean las banderas, sino los valores que defendió Melchor Rodríguez.

Pedimos públicamente :

- A los ayuntamientos de Madrid y Sevilla que en cada una de estas capitales se de su nombre a sendas calles.
- Al Ayuntamiento de Madrid que incluya su retrato en la Galería de alcaldes de la capital y un Pleno reconozca su labor.

(Descarga el PDF y rellena el formulario)

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