Ha fallecido Antonio Serrano, miliciano cenetista e integrante de El Libertario

Antonio Serrano González nació en Málaga en 1919. Las inquietudes sociales que se expandían por una España en camino a la industrialización lo atrajeron desde muy joven, por lo que a la edad de 16 años ejercía el cargo de Vicesecretario del Sindicato de Sastres de la ciudad, adherido a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), organización anarcosindicalista a la que fue adherente toda su vida.


El 16 de julio de 1936 junto a muchos de sus compañeros, enfrenta el levantamiento armado contra la República, participando en diferentes frentes de guerra. Al finalizar la contienda, pasa al exilio en Francia en donde participa en la lucha clandestina contra la ocupación nazi y el régimen franquista.

En 1950 viaja a Venezuela, donde desempeña el oficio de librero en Caracas por casi 40 años. A lo largo de estas décadas continúa difundiendo los ideales de justicia y libertad por medio de innumerables escritos para la prensa venezolana e internacional, asi como participando en diversas iniciativas de organización ácrata.

En 1995 forma parte del grupo que reinicia la edición de El Libertario (publicación en la que también había participado durante su etapa inicial en la década de 1980). Vale destacar que por más de 10 años Antonio no sólo escribió artículos e hizo buena parte del trabajo de corrección de pruebas del periódico, sino que además era su más entusiasta pregonero, llegando a vender personalmente varios centenares de ejemplares de cada edición. También participó en las labores del Centro de Estudios Sociales Libertarios de Caracas (inaugurado en 2004), donde su presencia era sin falta en las reuniones semanales y en diversas actividades, en las que muchas veces tuvo papel destacado.

Hasta pocas semanas antes de su muerte (hoy lunes 14 de julio de 2008) se mantuvo activo, participando en el CESL y atento a cómo iban las cosas con El Libertario y con la CNT de sus amores. Tuvo una vida larga y plena que será ejemplo para quienes tuvimos la oportunidad de acompañarle en este tramo final de una existencia que fue de total coherencia entre lo que pensaba y lo que hacía. ¡Que la tierra le sea leve a un hombre libre!

[Pie de fotografía: Antonio Serrano recibiendo un homenaje de sus compas en Caracas, julio 2005.]

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